El hombre tiene que ser sujetado por dos personas y maniatado con unas bridas de plástico para mantenerlo bajo control mientras profiere gritos totalmente fuera de sí, alternando solicitudes de ayuda con improperios y amenazas hacia los demás pasajeros del vuelo. Es impresionante la tranquilidad y la calma con la que la tripulación de cabina y los otros pasajeros manejan la situación…
Definitivamente, no es algo que me gustaría encontrar en mi próximo vuelo...
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